Su último deseo: convertirse en libro.Dentro de ese deseo el deseo de convertirse en un libro sencillo y ameno, divertido tal vez, pero no cómico. De fácil lectura pero entrañable.
Le fue concedido, no sin antes advertirle, que libro ya era, que libros somos todos. Porque acaso no somos historias que empiezan y acaban, que se olvidan y se recuerdan, que se escriben con la misma ilusión del que nace?. Acaso no somos confluencia de personajes, de vivencias propias mezcladas con las ajenas?. Acaso nuestros latidos no son parecidos al golpeteo de una máquina de escribir?. Acaso no nos han recorrido unos ojos que línea tras línea buscan nuestro propio desenlace, para aclarar el suyo?.
Y respondió: Si, pero nosotros no somos inmortales.
¿Quien puede asegurar que no somos personajes de una criatura superior y más real que no crea como nosotros creamos a otros personajes?
ResponderSuprimiruff y si fueras un libro, cual te gustaria ser?
ResponderSuprimirCyb: Muy buena y escalofriante idea, la de ser en verdad libros escritos por otro ser.
ResponderSuprimirPosmoderna:Qué tal un diccionario?, es un libro que se suele consultar a menudo...cuando se tienen dudas...inmortal y sabio!
jajajajajaja
ResponderSuprimira mí me gustaría ser......
unas paginas amarillas
jajajajajajajaja
me lo habéis puesto a huevo...jeje
No lo había leido, esta muy bien me gusta. Lo malo de ser inmortal es que te quedes estancado en una estantería olvidada y sin desempaquetar.
ResponderSuprimirAh Gotzon, todo tiene su riesgo, y por supuesto apuesto a que la inmortalidad tiene más de uno.
ResponderSuprimirSaludos!