
Nos agolpabamos todos con la cara desdibujada, para que no se nos reconociera. Solíamos tener una o varias direcciones, dependiendo de para qué quisieramos ser encontrados.No habíamos hecho nada malo, ni habíamos ofendido a nadie, pero todos preferiamos el anonimato a medias.
Por eso el pintor nos borraba los ojos, la boca, y la nariz, antes de meternos en sus cuadros.
Aún así, una vez allí metidos, todos sabíamos quien era el de al lado.
¿Y éso?
Porque la voz, no se puede borrar. Y las palabras forman ideas. Y las ideas conforman actitudes. Y las actitudes revelan personalidades.
Y ¿dónde dice usted que le pasó todo aquello?
No recuerdo bien, creo que era mundo paralelo, se llamaba Internet.
Genial reflexión en forma de microreláto con tintes de prosa poética.
ResponderSuprimirTan similar a la realidad, en un autobus, en el metro, en la calle. Gente sin rostros pero con una historia que cargar.
ResponderSuprimirMe ha gustado mucho.
Dudan de que existen otras dimensiones?
ResponderSuprimirMuy bueno lo suyo
Gracias!
ResponderSuprimirTan cierto!!!... tan real y bellamente escrito. Gracias por seguirme!!
ResponderSuprimirUn besote.