
Precalentó, según la receta, el horno a 180 grados. Vertió letra a letra, cada una en su molde. Esperó en silencio media hora. Las sacó y dejó enfriar.
A las cinco fueron llegando los contertulios. Ella les ofreció unas esponjosas y deliciosas
frases hechas, para amenizar el té.
De cualquier modo se lo tuvo que trabajar. Un saludo
ResponderSuprimirclaro que si! las cosas claras y el chocolate espeso. jeje
ResponderSuprimirYo soy más de café y confidencias.
ResponderSuprimirLas frases serían hechas, pero ellas las cocinó!
ResponderSuprimirHay que preparar la mezcla, batir unos cuantos minutos, enmantecar el molde, cuidar que no se queme, luego armar, y además que salgan ricas :)
Me dio curiosidad la fotito, en el blog de Incal y te he visitado por eso, ha sido un gusto.
Saludos.
Luis, efectivamente, tuvo que trabajar igualmente, la tienda de frases hechas cerró hace tiempo, nadie compraba ya cosas anticuadas, y además consiguieron la receta de la abuela y cada uno "se lo guisaba y se lo comía".
ResponderSuprimirGotzon, estoy de acuerdo, buena frase hecha la tuya.
Rufino, yo tambien soy más de confidencias, aunque he de reconocer queme gustan más las ajenas que las propias.(muy ingenioso tu comentario)
Pato, bienvenida, ya dirás cual es tu blog para visitarlo, una pregunta cual es el blog de Incal?.
Gracias por comentar
Muy bueno ;)
ResponderSuprimirMe imagino a un grupito de señoras inglesas bebiendo el té y jugando al bridge...jijiji.
Un saludo!
con sus frases hechas mojaditas en te calentito...una delicia
ResponderSuprimirDelicioso, sin duda
ResponderSuprimirMuy bien amenizado. Es muy, muy sugerente. Me está entrando apetito.
ResponderSuprimirSaludos.