
-Lo siento, debe usted volver a la vida.
-Pero...¿por qué?
-No plantó un árbol, ni escribió un libro.
-Pero... tuve un hijo...
-Y qué alega? como usted hay muchos.
Alego que jamás le corté las ramas de su imaginación.
Alego que inventé miles de cuentos para él.
Sencillo y emotivo, poético, me gusta mucho, Anónima.
ResponderSuprimirAlegación aceptada.... Puede usted pasar al paraíso. Disculpe.
ResponderSuprimirMe gustó, Anonima.
Entonces se merece una estatua, un aplauso y el cielo entero.
ResponderSuprimirSaludos.
Y por otra parte: el árbol probablemente se lo tiraría abajo la recalificación urbana de algún ayuntamiento.
ResponderSuprimir¿El libro? No sé. Eso ya no está al alcance de cualquiera. Pero bueno, un simple diario valdría para cumplir el expediente.
Uff yo no entro en la vida. Hij@s no se si tendrá, pero árboles fijo que se me mueren y escribir un libro... uff eso son palabras mayores y una de mis fantasías delirantes.
ResponderSuprimirUna preciosidad.
ResponderSuprimirUn beso.
Genial, Anónima. Como una flecha dando en la diana.
ResponderSuprimirUn abrazo.
¡Uf! No apto para madres emotivas.
ResponderSuprimir¡Muy bien Anónima!
Saludos!
Claudia , entiendo que eres de esas madres emotivas, que inventa cuentos nuevos para alimentar imaginacines voraces. Gracias.
ResponderSuprimirMaite, con un hijo se deberia completar el expediente entero de deberes. Un abrazo
Torcuato, gracias por tus palabras
Cyb. a ver si vas a tener que repetir en esta asignatura llamada vida, los arboles se te mueren, hijos no sabes si tendrias...A ESCRIBIR ESE LIBRO entonces.
ResponderSuprimirPaseante, un diario si esta al alcance de cualquiera, pero no se si cuela...
Toro ahi le has dado eso mismo pienso yo!
Victor, gracias por aceptar la alegacion, por cierto tu direccion de correo es un misterio, te iba a escribir un email, pero no se a donde!
ResponderSuprimirElisa, gracias, vuestras palabras tambien son emotivas, me alegra que guste
Que bonito...
ResponderSuprimirYo soy otra madre emotiva que ha plantado árboles y escrito libros a través de ellos.
ResponderSuprimirGracias Anónima
El cielo puede esperar, pero la tierra está carente de tus cuentos.
ResponderSuprimirBlogsaludos
Ante eso no se puede objetar nada. Seguro que la absolvieron.
ResponderSuprimirSaludos
Con un hijo, plantas la semilla, la cuidas para que germine y luego, le pones tutores para que no se tuerce. Le hablas al oído de cada brote de historias de luz y esperanza que vas escribiendo en ese libro inmaterial que formará parte de algún registro etérico - la gran biblioteca de las almas-.
ResponderSuprimirNo hay obra mas compleja y hermosa que tratar de hacer "crecer" a otro ser humano.
Ccomo diría Kalil Ghibran: "Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijos de la vida"
Bellísimo Anonima!!!
Besos!!
Su...gracias!
ResponderSuprimirAnita entonces mereces todo una paraiso, todas sus sonrisas, todas esas risas de cosquillas traviesas. Enhorabuena
Adivin, pues sigo escribiendo entonces...
Miguel, eso espero!
ResponderSuprimirBeatriz la gran biblioteca de las almas necesita palabras tan bellas como las tuyas. Bonita reflexion. Me ha encantado.
Me recordó un microrrelato publicado en Químicamente Impuro http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2010/04/el-pozo-el-arbol-el-hijo-y-un-libro.html
ResponderSuprimirPero éste, que tiene un corte diferente, me ha gustado mucho también. El final es muy bueno.
Saludos
Hola,
ResponderSuprimirte descubro en otros blog y te leo de puntillas, pero ha llegado el momento de que mis palabras digan lo que pienso: te felicito por tus letras y por la entrada de hoy con la que me identifico, además de sentido tiene mucha verdad y belleza.
Cariñitos.
Gracias Baizabal por tu link, y por tus palabras.
ResponderSuprimirBego, leeme de puntillas o pon el pie entero en mis palabras, yo me dirijo hacia tu poemario, lo leere sin prisa, como se saborea un buen vino, bienvenida, me ha encantado la dedicatoria de tu poemario a tu hija.
Un saludo
Me ha gustado mucho, seguramente en las puertas del paraiso no llegarían ??, ni a pedirte el pase...jeje
ResponderSuprimirun saludo
Me gustó y la imagen que le acompaña es hermosa
ResponderSuprimirGracias Juan!
ResponderSuprimirUn cuento muy tierno, me ha hecho sonreír.
ResponderSuprimirBuen alegato, pero fallido. Eso de los libros está muy sobrevalorado, pero lo de no plantar el árbol es imperdonable
ResponderSuprimirManu, seguro que es un bonita sonrisa!
ResponderSuprimirUn saludo
Capi, que te dejaba por ahí, perdón, me alegro que te guste...un saludo
ResponderSuprimirHola,al fin llego hasta tu blog y debo decirte que me gusta mucho lo que he leído, seguiré pasando y si no es molestia, te voy a enlazar al mío para tenerte más a mano.
ResponderSuprimirSaludos
Es de esos que te dan el ton y el son a la vez; y hasta se pueden hacer variaciones con él. Felicitaciones. Un abrazo.
ResponderSuprimirPues creo que el hombre cumplió más que de sobra. De todas formas creo que simplemente habiendo tenido el crío o habiendo plantado el árbol ya lo habría hecho, lo del libro no me parece tan necesario, y conste que a mí es algo que algún día me gustaría hacer.
ResponderSuprimirPor cierto, el relato me gustó, y mucho.
Saludos