Habíamos llegado desde los más distantes confines de nuestro planeta para ver al prestidigitador Claussuis. Él venía de muy lejos dispuesto a enseñarnos que en la ilusión viven un sinfín de posibilidades inacabadas.
Empezó con el número de la chistera, de la cual sacó un ser de largas orejas y pelaje suave. Luego hizo el número que corta en tres a un intrépido espectador. Pero algo salió mal, y comenzó a brotar un efluvio verde viscoso de entre las ranuras de la caja.
Nos asustamos tanto que le prometimos que nunca más haríamos el truco del plato volante en los cielos de su planeta.
Un relato, fantástico, en todos los sentidos :-)
ResponderSuprimirEntonces venía para dar un pequeño aviso :)
ResponderSuprimirFantástico, si!
Abrazos
Maite, gracias por ese "en todos los sentidos".
ResponderSuprimirAnita, vaya parece que si, últimamente ya no hay noticias de ovnis.