jueves

UNA PERDIDA 3ª PARTE: EL APARTAMENTO

Y, llegados a este punto debo aclarar que siempre defendí a Rosa, por ese sentimiento patrio que las mujeres padecemos cuando habitamos un mismo corazón. Ah no, no piensen en la rivalidad entre dos féminas felinas, intentando conquistar terreno afectivo. No, yo siempre respeté a Rosa, como se que ella desde donde estuviera me respetaba a mi, al no aparecer en la vida de Raúl.

Tras haberse repuesto del esfuerzo a que aboca comentar la frase “tenemos que hablar”, me invitó a su apartamento, bueno, a nuestro apartamento, con un enloquecedor: vuelve a casa princesa.

Y yo, princesa o plebeya, volví a “casa”.

Un pequeño apartamento en el Paseo de la Castellana, con garaje y trastero. Deduje que este hombre era rico.

Me hubiera quedado en esas deducciones, sin atreverme a husmear más en su vida, en la que yo era una especie de parásito afectivo, si no hubiera sido porque en ese momento sonó mi móvil : “Maite”.

Se que Maite me preguntaría días más tarde, cuando le contara mi locura, todo tipo de detalles acerca de quien era ese hombre, a qué se dedicaba, si era bueno o malo, hasta donde llegamos...en fin, Maite es escritora consagrada desde hace cinco años, y ahora que le habían dado el premio Planeta, y llevado al cine uno de sus best seller, su curiosidad se había elevado como sus ingresos.

Además era mi amiga, y además buena consejera, así que me dispuse a reunir información para la época de vacas flacas, esa época en toda relación, en que ya no entiendes nada y reconstruyes una y otra vez la historia, que la revives, para saber dónde has fallado, qué hiciste mal, etc...vamos la típica etapa “lavadora” donde los trapos sucios se tienden cara a las amigas, y opinan y auguran y aconsejan.

Y qué mejor carta de presentación que su propia vivienda. Si, si, yo una vez hice un cursillo de “ La decoración y la personalidad” subvencionado por el ayuntamiento del pueblo de mi madre, donde en pocos días te convertías en un Ágatha Cristie de la personalidad.

El desorden que reinaba en el salón, latas de cerveza estrujadas al lado de ceniceros repletos de colillas, me habló de un hombre sufriente ante su situación. Un hombre que había consumido gran parte de su tiempo pensando en el cómo hacer que Rosa volviera. Esto lo pensé hasta que él me dijo: es que ayer jugaba España y vinieron unos amigos a ver el partido.

Al menos, pensé, es un hombre de fuertes lazos amistosos, un hombre amigo de sus amigos y generoso al ceder su salón como campo de batalla. Porque aquel salón era lo más parecido al escenario de una revuelta, al paso de una infantería y una artillería enloquecidas de pasión (aunque futbolística).

Pasé a centrar mi atención sobre la estantería repleta de libros, mientras Raúl se afanaba en recoger todo aquello, casi como si pensara que si lo hacía muy rápido yo no me daría cuanta del desorden.

Fotos en la playa, sonrisas, recuerdos de esos que duelen de verdad porque evocan tiempos felices. Rosa tenía un terrible parecido conmigo, y digo terrible porque por un momento me hizo dudar de mi misma y preguntarme ¿seré yo la de la foto?. El mismo pelo revuelto, a su aire que me digo yo, los mismo ojos color miel, los hoyuelos al sonreír. Bueno ella estaba un poco más flaca, vamos que lucía un tipazo de quitar el hipo. Y yo, bueno tengo otra complexión digamos más acogedora.

Viene del post: UNA PERDIDA: EL RETIRO

12 comentarios:

  1. Me encanta lo del efecto lavadora!!! Y como le está disculpando de todo y se está disculpando a sí misma por seguir ahí...
    Qué suerte tenerte ahí pegada escribiendo este culebrón que no termina!!!

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  2. Jajaj, buenísimo. No quiero presionar, pero supongo que hay más, no...

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  3. Tomo nota de la psicología femenina. Es hora ya de que la chica se exprese. Ella no es Rosa. Mucho mejor para ella.

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  4. Jajajaja, pero anónima, por favor, tú quieres que me echen del trabajo!!! menudas carcajadas me han salido. Eres increible. Y además, me sigues teniendo en ascuas. Marco tu teléfono de nuevo y te pregunto: ¿has mirado si hay un sótano en la casa? Me muero de ganas de saber cómo termina, pero debo de confesar que estoy algo atemorizada, no quiero que te pase nada malo ;-)

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  5. aH no sabía que la historia tenía partes "verdaderas" hmm, bueno me ha parecido muy buena la historia, estaré al tanto.

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  6. Lo confieso. Yo también estoy enganchada. Quiero saber más de él, de ella y de la otra, claro. Saludillos

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  7. Gracias por continuar con la historia: me tienes enganchada!

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  8. Hmmm... Raúl está perdiendo puntos a la velocidad de las latas vacías, los ceniceros repletos y,... ¿¿Futbol??!! Ah, no, eso sí que no...

    Yo ya hubiera salido de allí con cualquier excusa. Espero que tenga un as en la manga...

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  9. La etapa “lavadora” donde reconstruyes una y otra vez la historia, la revives, para saber dónde has fallado, qué hiciste mal...

    Sirve de algo saberlo...? aprendemos realmente...?

    "Decoración y la personalidad” quedó reprobada...!

    Me intriga mucho cómo continía esto...
    Raúl busca desesperadamente otras Rosas que se parezcan a su Rosa... o simplemente Rosa es esa Rosa y ha olvidado cómo era Raúl cuando vivían juntos...?
    Interesante será el desenlace....

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  10. Esto es divertidísimo, jjaja, voy a continuar con la historia, me encantan vuestros comentarios!

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  11. Intrigado me hallo ¿tienes una hermana desconocida?

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