lunes

UNA PERDIDA 6ª PARTE: CARTÓN Y LETRAS



Siempre he creído en el azar, en el azar determinante de nuestra vida. Esa sucesión de eslabones, de sucesos aparentemente arbitrarios que nos conducen hasta lo que somos.

Creo que ese fue el motivo por el cual la caja que tenía ante mi, era la típica caja donde tiene cabida todo aquello que no es clasificable. Y es, precisamente eso, lo que la hace de una valía extrema, pues no es lo que catalogamos si no lo que no especificamos, lo que nos perfila.

La caja estaba sellada con cinta adhesiva, con triple pasada de un lado a otro, como si quien la selló y guardó en el sótano tuviera la certeza de que aquello no vería jamás la luz.

Cuando conseguí abrirla, me encontré los más diversos artículos, desde un paquete de tabaco, hasta un álbum de cromos de Candy Candy (por cierto, completo). Me recreé en la visión de una cajita de madera de olivo que contenía un nomeolvides con una fecha, que ahora siheolvidado. Unos cd´s de Manolo García, una flores secas, una rosa amarilla, unos pájaros de barro, un poco de arena en los bolsillos, y un poco de carbón y ramas secas. Tambien la orla de la facultad de derecho, una agenda de teléfonos, una carta a medio terminar, postales preciosas, un collar de madera, unos pendientes de aguamarina, los cuales, por cierto, eran idénticos a unos que perdí hace años. Unos mapas topográficos señalados con rotulador rojo. Unos crampones y unos arneses, manchados de sangre.

Un estudio más a conciencia de la caja, me desveló que Rosa era abogada, que era de Lugo, que además le gustaban los deportes no de aventura, si no de riesgo. Cuando ya estaba a punto de cerrar la caja, me detuve ante un sobre de hospital, de esos color marrón. Me pareció algo demasiado íntimo, algo que debe ser leído en soledad, y lo guardé. Ya lo abriría cuando regresase a Cuenca.

Sin embargo las dudas crecían en mi, ¿ qué hacen en el trastero las pertenencias de alguien que ya no vive allí? ¿por qué alguien que se va, no se lleva consigo al menos la típica caja “varios”? ¿estaría Rosa muerta? ¿cómo murió?...

Habían trascurrido ya diez días, once desde la llamada perdida. Días felices, días de pasión, de confidencias, de planes para el futuro, de sábanas revueltas, de besos robados, de amor destapado. Pero nosotros no éramos dos, éramos tres, y con su gato, cuatro. Demasiada gente para un apartamento de cincuenta metros.

El fantasma de Rosa empezó a posarse en mis sueños. Un día y otro, soñaba que una llave giraba en la cerradura abriendo las puertas de mi propio purgatorio, al descubrir que una voz de mujer decía: ya estoy en casa, amor, he vuelto.

Me despertaba sobresaltada, y poco a poco aquello se convirtió en un lastre demasiado pesado como para disfrutar mi nueva condición.

Así que me marché de su vida. Pero antes le escribí una carta donde le explicaba todo lo que había pasado realmente entre nosotros (desde la primera llamada hasta el último beso), que a estas alturas todos sabéis, donde aseguraba mi amor, absurdo tal vez, pero amor al fin y al cabo, y le prometía desaparecer de su vida de la misma forma en la que entré, vía telefónica, mediante un mensaje al móvil que decía:

5 comentarios:

  1. Por Dios Anónima! ¿No puedes escribir un libro de un golpe? jaja
    Besos

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  2. Ahhhhggggg y queremos saber también lo del sobre hospitalario ¡noteolvides!

    Besos

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  3. Esto es un sinvivir!!! estoy con Anita, no te olvides del sobre. Cuando firmes en la feria del libro, recuerda cómo empezó todo esto, yo quiero una dedicatoria en toda regla :D

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  4. Me tenés sobre ascuas, apurá la próxima entrega. Por favor.

    Saludos cordiales

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  5. Chicas, esto de tener unas lectoras como vosotras es un lujo!!!, así que apuro la próxima entrega,Patricia, en unas horas (que ahora estoy liadisima).
    Su, escribir un libro...todo llegará.
    Anita no meolvido.
    Maite, jajaj qué risa, si al menos comparto caseta contigo echaremos unas risas, y por supuesto la dedicatoria te la hago, es más voy a trasladar esta mini novela a pdf, para los que han llegado tarde o les cansa leer varias entradas dispuestas en orden inverso.

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